Unos días atrás te hablaba de unas luces magníficamente diseñadas, de nombre lucetta y diseñadas en la vecina Italia, más concretamente en Italia.
Pues bien hoy las tengo en mis manos y seguramente cuando leas este post ya hayan recorrido unos cuantos kilómetros adheridos a la tubería de mí querida Brompton.
Cuando me enteré de la existencia de estas luces y vi su diseño me parecieron unas luces tremendamente prácticas, muy originales y eficaces a la hora de velar por mi seguridad.
Pero todo esto es poco relevante comparado con lo que te quiero contar. El valor que han adquirido va mucho más lejos de su utilidad. Me los ha regalado aquel viejo amigo que solía llevar un traje gris. Una visita sorpresa al país vecino y un cumulo de circunstancias que no vienen al caso, le pusieron en su mano la lucetta magnetic bike lights y sin dudarlo me las hizo llegar nada más bajarse del avión.
Yo que sé leer entre líneas lo he interpretado como un “qué grande eres amigo, y cuanto te aprecio” y no he podido resistirme a decirle, yo también te quiero. Me he dado cuenta que aunque estemos en momentos distintos, en lugares tan dispares como el Caribe y Europa, la luz de nuestros corazones sigue haciéndonos auténticos brothers
No hay comentarios:
Publicar un comentario