Un buen momento para pararse a escuchar los sonidos de mi tambor. La sala estaba inundada de naturaleza salvaje. Los animales llegaban con la tranquilidad que da sentirse en su lugar. Luces y colores en perfecto equilibrio se acercaban sin pedir permiso. Era el instante que esperaba.Aquella silla me colocaba en mi espacio. La tormenta que se estaba desencadenando no iba conmigo, o sí, pero el caso es que poco me importaba.. Supongo que el cormorán acaba alimentandose. Un timbre como el de la canción sigue sonando. La música se acaba y me sonrío.
NO HE FUMADO NADA,PERO LO PARECE. JAJAJA
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