En la antigua estación de FEVE de la Manjoya un lugar rebosante de naturaleza. Una estación en la que animales autóctonos impregnan sus vetustas paredes. Actual lugar de descanso de los usuarios de la bonita Senda verde que por allí pasa. La gestión del Fapas es fundamental para la difusión de nuestro paraíso natural. Pero lo que realmente me ha sorprendido del lugar es el panel de las aves. Es curioso pero entre tanto petirrojo, herrerillo, carbonero y demás pajarillos inofensivos podemos apreciar como otras aves rapaces con dos piernas, dos manos y pelo sobre la cabeza se llevan los azulejos informativos en un autentico ejercicio de rapiña.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
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