En ocasiones el caminito te lleva a lugares con encanto. En ocasiones el caminito te lleva a encontrarte con personas con magia. En ocasiones el caminito te lleva a encontrarte con lugares con encanto en los que habitan personas con magia. Pues eso pasa en Fuso de la Reina o al menos eso pasó un domingo 5 de Mayo del 2013. La típica estación de ferrocarril abandonada hace años y en la que un eremita del nuevo siglo mantiene en pie desde hace una década. Ricardo te lo contará entre café 50/50. Pero hay más porque creo que el duende que habita el lugar o el dulce sonido del agua del Nalón o el agradable calor de la estación o los clientes que allí encuentres, te inyectaran algo. que perdurará en el tiempo y en tu cuerpo. El único requisito para que te pase una cosa así es que te quites las gafas de sol, abras bien los ojos y dejes que penetre un rayo de frescura en ellos.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
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