Una preciosa tarde de ciclismo con unos pequeños matices. Casi dos horas dando pedales a toda velocidad por un circuito bastante enrevesado. De la dificultad de la empresa pudimos darnos cuenta en la vuelta de reconocimiento. 50 tipos dando pedal a lo loco detrás de una moto y 25 vueltas. Los rezagados que son doblados quedan estomáticamente eliminados.
Pero en este tipo de carreras hay un componente algo diferente. Las bicicletas tienen más importancia. La indumentaria vintage tiene su hueco. Los tatuajes hacen su presencia de una manera peculiar. Los corredores van a pasárselo bien. Los premios apenan existen. Hasta se prestan sus bicicletas en caso de avería. Sus novias son las que les pasan las sales minerales. Antes y después de las carreras las cervezas y la música tienen una presencia importante.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
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