A esta hora y ya de vuelta a mi trabajo se me vienen a la cabeza las imagenes que te posteo.También suenan en mi cabeza Grao, Tineo, Salas, Cornellana, La espina, el alto de la Cabruñana. Y vienen a mi cabeza el recuerdo de las personas que por allí pasaban. El grupo de 19 madrileños siempre de buen humor. Con muchos años a las espaldas y una categoría personal que impresionaba. Rafa un tipo duro al que se le acumulaban las dificultades y las iba solventando sobre la marcha. Las polacas con pinta de monjas y que a las cinco de la mañana ponían el albergue patas arriba. La menuda vikinga siempre sonriente y con energía para dar y regalar. Un tipo con aspecto extraño y que nos lo encontrábamos en todas partes. El ingles de largas zancadas y su compañera toda dulzura. Los muchachos de las rastas, sus cigarros de mariguana y las bicicletas de más de cuarenta kilos.
Pedales con Memoria: cuando la montaña te devuelve lo que eres Hay rutas que se vuelven especiales. No por los kilómetros ni por el desnivel, sino por lo que te remueven por dentro. Esta nació de algo muy simple: las ganas de volver. Volver a aquella salida a la que Israel creador de Cabañas y Estacas ( ruta de bikepacking por Cantabria) nos invitó en 2024 y que, sin exagerar, nos dejó huella. De esas que no se borran ni aunque pase el tiempo, ni aunque las piernas ya no respondan como antes. Hace un par de meses lancé el anzuelo a unos cuantos amigos. De los de siempre. De los que ya no necesitan presentación. Gente con muchas batallas en las piernas… y aún más historias en la cabeza. Al final nos juntamos diez bocilovers, cada uno de su padre y de su madre, pero con algo muy claro en común: pasión por la montaña y por exprimir la vida desde el sillín todo lo posible… y un poco más, si se tercia. El parque móvil era para echarle un rato: dobles de BTT de última generación...
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