Supongo que la piedra de MONSANTO tendrá algo de culpa. Lo cierto es que mientras el que escribe vivía su momento mágico y estaba deseando compartirlo contigo, los amigos belgas vivían el suyo. Una terraza llena de espiritualidad que sin duda volverá a visitar. Los jubilados belgas que el 2011 se cascaron 900 km en bicicletas reclinables. Mis compañeros de correrías. Las cervezas y las tapas que allí nos trincamos. El silencio y la vista. Un lugar que esta incrustado en los corazones de los que por allí pasábamos. La pareja de españoles sentada en el suelo comiéndose sus entrañas. El lugar perfecto para entregar el corazón a una persona, a una causa o a sabe Dios que.
Un lugar magico y unas fotos preciosas. Dime cuando vuelves q me voy CONTIGO
ResponderEliminarBlue, creo que deliras. No es muy normal encontrar lugares como el que cuentas. Por favor dime donde queda Monsanto
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