Lo cierto es que el viaje te enseña, te hace cambiar tus planteamientos iniciales y te hace tomar decisiones sobre la marcha. El gatito de Bernardina nos enseño el camino a seguir, en el GR-22. Eran las horas centrales del día. El sol estaba en lo más alto y nuestro amigo dormitaba placidamente. Bernardina nos convenció de que lo mejor era detenerse, comer y esperar a que lorenzo clamase un poco su furía. Así lo hicimos y no nos fue del todo mal.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
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