Supongo que la piedra de MONSANTO tendrá algo de culpa. Lo cierto es que mientras el que escribe vivía su momento mágico y estaba deseando compartirlo contigo, los amigos belgas vivían el suyo. Una terraza llena de espiritualidad que sin duda volverá a visitar. Los jubilados belgas que el 2011 se cascaron 900 km en bicicletas reclinables. Mis compañeros de correrías. Las cervezas y las tapas que allí nos trincamos. El silencio y la vista. Un lugar que esta incrustado en los corazones de los que por allí pasábamos. La pareja de españoles sentada en el suelo comiéndose sus entrañas. El lugar perfecto para entregar el corazón a una persona, a una causa o a sabe Dios que.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
Un lugar magico y unas fotos preciosas. Dime cuando vuelves q me voy CONTIGO
ResponderEliminarBlue, creo que deliras. No es muy normal encontrar lugares como el que cuentas. Por favor dime donde queda Monsanto
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