Sigo con la resaca de los últimos ocho días. El recorrido que nos hemos marcado por la Aldeas históricas de Portugal ha sido MÁGICO. Tiempo tendré de contarte historias, anécdotas y de hablarte de lugares con encanto. Pero hoy quiero compartir contigo ese sabor a "catarata de iguazú" que te queda al guardar tu porta bultos y meter en la lavadora toda la mugrienta ropa que te ha acompañado en el viaje.De esa sensación de grandeza que te da el haber superado momentos de cansancio físico. De esa alegría que sientes al contar a tus seres queridos lo allí vivido. De esa lista mental que haces de los mejores momentos del viaje. De ese "lei motiv" y de ese "lei Motriz" que todos los días te empuja a seguir en la ruta. De esos desmanes que surgen en el camino y se quedarán en el camino. De esos compañeros que descubres después de tantas horas sobre la bici. De esas conversaciones que tienes mientras ruedas por parajes maravillosos.
Pedales con Memoria: cuando la montaña te devuelve lo que eres Hay rutas que se vuelven especiales. No por los kilómetros ni por el desnivel, sino por lo que te remueven por dentro. Esta nació de algo muy simple: las ganas de volver. Volver a aquella salida a la que Israel creador de Cabañas y Estacas ( ruta de bikepacking por Cantabria) nos invitó en 2024 y que, sin exagerar, nos dejó huella. De esas que no se borran ni aunque pase el tiempo, ni aunque las piernas ya no respondan como antes. Hace un par de meses lancé el anzuelo a unos cuantos amigos. De los de siempre. De los que ya no necesitan presentación. Gente con muchas batallas en las piernas… y aún más historias en la cabeza. Al final nos juntamos diez bocilovers, cada uno de su padre y de su madre, pero con algo muy claro en común: pasión por la montaña y por exprimir la vida desde el sillín todo lo posible… y un poco más, si se tercia. El parque móvil era para echarle un rato: dobles de BTT de última generación...
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