Fue algo diferente. Otra sorpresa más del GR-22. En una zona bastante ventilada nos encontramos esos enormes aerogeneradores. Nos rodeaban por todas partes. Eran enormes. No me gustaban. Estaban en lo alto de las montañas. Las mejores vistas eran para ellos. En ocasiones parados y otras veces con un zumbido suave pero constante. Tenían su punto exótico. Nos comimos todas las pistas que los comunicaban. Eran pistas de piedra suelta, de tamaño muy regular. Nos exigía andar con cuidado y buscando la zona de rodadura. No eran demasiado duras a pesar de lo que pueda parecer. Su desnivel no era demasiado grande. Como mejor recuerdo me queda aquella imagen de unas enormes aspas girando entre el mar de nubes, que contemplamos Javi y yo, mientras hablábamos de lo divino y de lo humano con nuestras bicis del ramal.
Pedales con Memoria: cuando la montaña te devuelve lo que eres Hay rutas que se vuelven especiales. No por los kilómetros ni por el desnivel, sino por lo que te remueven por dentro. Esta nació de algo muy simple: las ganas de volver. Volver a aquella salida a la que Israel creador de Cabañas y Estacas ( ruta de bikepacking por Cantabria) nos invitó en 2024 y que, sin exagerar, nos dejó huella. De esas que no se borran ni aunque pase el tiempo, ni aunque las piernas ya no respondan como antes. Hace un par de meses lancé el anzuelo a unos cuantos amigos. De los de siempre. De los que ya no necesitan presentación. Gente con muchas batallas en las piernas… y aún más historias en la cabeza. Al final nos juntamos diez bocilovers, cada uno de su padre y de su madre, pero con algo muy claro en común: pasión por la montaña y por exprimir la vida desde el sillín todo lo posible… y un poco más, si se tercia. El parque móvil era para echarle un rato: dobles de BTT de última generación...
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