martes, 24 de julio de 2012

Molinos de viento




Fue algo diferente. Otra sorpresa más del GR-22. En una zona bastante ventilada nos encontramos esos enormes aerogeneradores. Nos rodeaban por todas partes. Eran enormes. No me gustaban. Estaban en lo alto de las montañas. Las mejores vistas eran para ellos. En ocasiones parados y otras veces con un zumbido suave pero constante. Tenían su punto exótico. Nos comimos todas las pistas que los comunicaban. Eran pistas de piedra suelta, de tamaño muy regular. Nos exigía andar con cuidado y buscando la zona de rodadura. No eran demasiado duras a pesar de lo que pueda parecer. Su desnivel no era demasiado grande. Como mejor recuerdo me queda aquella imagen de unas enormes aspas girando entre el mar de nubes, que contemplamos Javi y yo, mientras hablábamos de lo divino y de lo humano con nuestras bicis del ramal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario