El día estaba como el año que estamos a punto de dejar. Oscuridad y pinta de acabar muy mal. Predominaban los nubarrones como sucede en nuestro país a nivel general. Las predicciones tampoco eran buenas al igual que las crónicas económicas de los periódicos. Todo hacia presagiar una jornada más que complicada, de la misma manera que llevamos 365 jornadas negras, miremos por donde miremos. Pero al final esos rayos de sol fueron cogiendo fuerza y dejandonos un día estupendo. Como en lo personal, el sol se acabaría imponiéndo. La luz y la calidez de la mañana nos dejaron el espíritu relajado y dispuesto para las batallas que llegaran en el 2013.
Esperemos que esos micro-rayos de sol se conviertan en micro-segundos de felicidad en el próximo año. Esperemos que cada uno de los días del año seamos capaces de sentirnos vivos, al menos por unos segunditos cada 24 horas. Esperemos poder contagiar esa felicidad que llevamos dentro a los que nos rodean. Esperemos que ese sentimiento que nos invade cuando vamos por el monte invada a todos los que nos rodean y de esa manera podamos hacer un mundo un poco mejor y un poco más sano.