Te mentiría si te dijese que hace tiempo que no veo al hombre del traje gris. Te mentiría si te dijese que me lo encuentro en el campo disfrutando de un día de campo. Pero lo cierto es que su cuerpo sigue lleno de música, aunque ha dejado de lado la música celta y se ha puesto una guayabera y lleva en sus manos unas dulces maracas. El color del Caribe le ha inundado por completo y el ritmo se ha adueñado de sus músculos. He tenido la ocasión de olfatear minimamente sus correrías nocturnas y si que puedo asegurar que se lo pasa francamente bien. Pero como es un personaje poliédrico también te lo puedes encontrar tirado frente al televisor viendo dibujos de la abeja Amaya, en el parque contemplando a Paco el emu comer una manzana, pegado a un móvil participando en juegos de red, ayudando a una ancianita a resolver pequeños problemas domésticos o con el mandil puesto preparando una exquisita comida.
Desde esta bitácora os aseguro que pienso cumplir estas Navidades mi viejo sueño de sentar a la mesa a alguno de esos individuos con los que me cruzo a menudo y me inspiran algo positivo.
Menudos personajes conoces. Este arece de lo másnormal. ¡Alguna tara tendrá! Utrech
ResponderEliminarLas maracas de Machín. Eres la hostia, Jose.
ResponderEliminarRcuerda la recomendación de tu hijo. ¡No metas a desconocidos en casa! jajaja
ResponderEliminarA mí me encantaría sentarme a la mesa contigo y disfrutar de una exquisita comida y de tu compañía y la de alguno de esas personas que mencionas.
ResponderEliminar