Una semana después me decido a hacer una ruta parecida al domingo anterior. Una “deliciosa” cena, y lo digo por la compañía, hizo que se me echase la madrugada encima. Veo unos rayos de sol asomarse por mi ventana y la llamada de la montaña se activa. Una semana sin dar al pedal y siento que hoy continúa la fiesta. Subir montañas esta bien y más cuando lo haces de manera inesperada. Un perfecto comienzo de mes. Voy buscando los colores del final del otoño y me encuentro el blanco de la nieve y el frio del invierno. Curioso ver como en una semana el monte está diferente. Los tonos del otoño son menos amarillentos y he tenido que pasar del pantalón pirata al del invierno.
Ya me empiezo a preocupar, mis ultimas tres salidas han sido en solitario y me sigue encantando esa sensación de hacer rutas largas con mi única compañía.¡Me estoy haciendo un ratito!
Paro unos momentos a coger unas piñas y doy una gran vuelta perimetral a mi concejo. Mis piernas me dicen que es hora de ir para casa Mi móvil suena pero hoy toca olvidarse de el hasta la hora de la merienda.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
Que delicia leer tus vivencias, la forma en que disfrutas y lo bien que nos lo haces llegar...mc.
ResponderEliminarQue suerte tener esos paisajes cerca de casa que lujo.
ResponderEliminarJavier
Londres
... si es que nos racionas tu compañia jose;-)
ResponderEliminarlástima no te coincidiese acompañarnos por mieres
hasta la próxima