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Cuando hay nubarrones

Esos nubarrones no preocupan a los que pasan a su lado. Ella me ha vuelto a contar historias que por allí se cuecen. Son veinticuatro horas viendo películas tremendas. Pasa un espectro muy amplio de personas. Por la mañana los que tienen problemas de colesterol, los abuelitos con sus nietos recién nacidos, los prejubilados y otras especies de desocupados. Al medio día los que se escapan del trabajo en su hora de la comida, para darse un chapuzón de yodo que les libere del estrés, los jóvenes que hacen novillos, los erasmus que se toman la mañana libre, los adultos que se recuperan de las lesiones laborales, los que trabaja a turnos y los que quieren darse un baño de sol. Por la tarde la cosa esta más concurrida. Amas de casa, deportistas de chufla con sus bicis de supermercado, los de los perros, las parejas maduritas, las no tan jovencitas que empiezan a sentir el paso del tiempo en sus carnes, los que quieren ver gente o encontrarse con alguien y tener una excusa para charlas, los que salen de trabajar y quieren olvidarse de todo. Al atardecer encontramos gente melancólica, chicos que hacen tiempo antes de irse a tomar una copa, los inevitables del Marítimo, deportistas de “elite” que van echando los higadillos, más dueños de perros, los que están empezando a patinar con sus tremendos problemas de estabilidad, los que buscan contactos en las partes más escondidas del parque. Por la noche vamos los más complicados, personajes con serios problemas de estabilidad mental, extraños caminantes con el paso acelerado y la mirada perdida, jóvenes que ni miran, ni escuchan ni huelen, solamente tienen sentidos para sus acompañantes, los más solitarios, huraños y despistados, los que nunca te miran a la cara porque para ellos no existimos. Y me quedan los que están siempre por la zona, los surferos, los pescadores, el sin techo del Bellavista, la dama solitaria, Camilo el que me cortaba el pelo de niño, el súper interesante señor de la barba blanca con pinta de interesante, la señora, súper elegante que reside en la zona fina, el que cuida las caravanas en venta y más y más personas que me llevaría mucho tiempo enumerar.
Pero ella me cuenta que cada uno escucha un sonido diferente de tambor y ese sonido va acompañado de una música que cada uno escucha y escucha, mientras hace su recorrido diario. Por eso hoy no hay música en este post. Me gustaría que tu me digas que sonido es el que sientes mientras caminas, respiras, te empapas (en ocasiones literalmente), entrenas, paseas, ligas, comes etc. frente a nuestro mar cantábrico.

Comentarios

  1. Mi música está hecha de muchas canciones que en cada momento describen mi estado de ánimo, mis anhelos, mis alegrías y cada uno de mis sentimientos.
    Hoy te dejo la que más me ha llegado en los últimos tiempos, y que anima mi corazón por todo lo que ha significado.
    Posteala un día porfa!!
    .............................
    He muerto y he resucitado.
    Con mis cenizas un árbol he plantado,
    su fruto ha dado y desde hoy algo ha empezado.
    He roto todos mis poemas,
    los de tristezas y de penas,
    lo he pensado y hoy sin dudar vuelvo a tu lado.
    Ayúdame y te habré ayudado,
    que hoy he soñado en otra vida,
    en otro mundo, pero a tu lado.
    Ya no persigo sueños rotos,
    los he cosido con el hilo de tus ojos,
    y te he cantado al son de acordes aún no inventados.
    Ayúdame y te habré ayudado,
    que hoy he soñado en otra vida,
    en otro mundo, pero a tu lado.
    Ayúdame y te habré ayudado,
    que hoy he soñado en otra vida,
    en otro mundo, pero a tu lado.

    "Los Secretos" - a tu lado -

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  2. Yo escucharía esta http://www.goear.com/listen/00365db/everybody-hurts-rem

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  3. Yo me acuesto con Antonio Vega, AVECES

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