lunes, 31 de enero de 2011

Como en la vida

En ocasiones en las salidas con tus amigos surgen situaciones comprometidas y de las que difícilmente sabes salir. En una bajada arriesgada al principio todo son risas. ¡A ver quien llega primero! Es el grito que se oye cuando la pendiente empieza a ser pronunciada. Con el paso de los metros nuestras bicicletas empiezan a tomar velocidad, y las risas se convierten en rechinar de dientes y olor a ferodo El grupo se va estirando y los más hábiles se van perdiendo en el horizonte. Si la zona se hace más complicada, las piedras son más despiadadas y hay dificultades añadidas la cosa se pondrá realmente fea. En ocasiones vas al lado de tu mejor amigo y esas dificultades hacen que le puedas complicar la manera de negociar las curvas y en otras ocasiones puedes llegar a provocarle una caída. Las consecuencias pueden ser, desde un fuerte susto, hasta una lesión de importancia. Primero toca preocuparse por el accidentado, después por su montura y por ultimo solo te queda lamentarte por la estupidez que has cometido. Tu mejor amigo por los suelos y tu sin sabes que hacer.
En la vida real asistimos a situaciones muy parecidas y con consecuencias similares. Días atrás y por querer ir demasiado deprisa o por no saber en que terreno circulaba, he cometido la mayor de las torpezas con un compañero de viaje. Una bella persona, que digo, con la más bella persona del mundo. Cuando estaba tendido en el suelo no supe por donde empezar. Disculpas demasiado infantiles, un gran sofoco, dolor de corazón y la más espantosa de las vergüenzas ha sido lo que he pasado y lo que seguiré pasando en una larga temporada. Me he sentido muy miserable Es duro ver el rastro de dolor que dejas a tu paso. Tú autoestima esta por los suelos y te sientes como algo insignificante .Has vuelto a defraudar a la persona que te acompañaba. Ya son demasiados errores cometidos, solamente te queda llorar por las heridas causadas, sentirte un verdadero miserable, dejar pasar el tiempo y confiar en tu ángel de la guarda.


3 comentarios:

  1. Esta es mi canción amigo. La canción de la resurección. Y si yo lo he hecho... tú también puedes.
    Pero debes resurgir habiendo aprendido y mejorado. Siempre, hay que querer ser mejor, con el corazón y con la cabeza..

    ResponderEliminar
  2. Desde hoy.. algo ha empezado!
    Ayudame y te habré ayudado, que hoy he soñado con otra VIDA, con otro mundo, pero a tu lado!!

    Amigo , amar duele , a veces...

    ResponderEliminar
  3. Anónimo1/2/11 19:03

    Jose he llegado del trabajo y esta cancion me ha quitado la mala gana que traia, gracias.
    Javier
    Londres

    ResponderEliminar