
Día sí, día también me encuentro con escenas y objetos como los de las imagenes. Apenas les damos valor pero son casi de museo etnográfico. Nosotros tenemos la suerte de interactuar con los protagonistas de esas historias pero nuestra falta de tiempo, nuestra excesiva velocidad y nuestra falta de sensibilidad hacen que muy pocas veces nos detengamos y ni siquiera reparemos en que estas escenas algún día se perderán.Igual que los viejos caminos se convierten en carreteras asfaltadas, nuestras bicicletas son cacharros más sofisticados y nuestros manillares se llenan de tecnología que nos facilita la orientación y nos informan hasta de nuestro estado de animo. Lo único que no cambia es que somos personas en movimiento. Somos seres humanos metidos en pequeñas aventuras semanales. Somos seres individuales llenos de optimismo y con espíritu conservacionista. Humanos con ganas de contar lo que nos pasa , transmitirlo y contagiar a los que nos rodean, con el único fin de que se unan a nosotros.
Sin tanto rollo, que tengamos un año lleno de salud para poder seguir disfrutando de la compañía de los que nos acompañan.
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