martes, 25 de enero de 2011

Historias de imagenes


Todas las imágenes que vemos en esta bitácora tienen su pequeña historia. Unos días atrás me enseñaban una foto y al contarme su historia me di cuenta que era el retrato más importante que se había hecho aquella chica en sus 40 años de vida. Detrás de la pareja de enamorados había un carruaje y la plaza de toros de Ronda. Los protagonistas vivían una apasionada historia de amor envuelta en miles de kilómetros de distancia y una rocambolesca primera cita.
El atardecer que te posteo es fruto del azar. Una luna después de ver la foto de Ronda y paseando con mi querida Bluetomate por el paseo marítimo, una llamada oportuna hizo que me detuviese largo rato a hablar sobre la vida y otras banalidades. De todos es sabido que los hombres no somos capaces de hacer dos cosas a la vez y el que escribe no es una excepción. Pero quiso el azar que mis neuronas ese día estuviesen inspiradas y mientras hablaba por teléfono y observaba la preciosa puesta de sol me dio tiempo también a pensar, a sacar la cámara de fotos de su funda, a buscar el encuadre, a manejar el zoom y a hacer una decena de disparos. ¡UNA LOCURA! El resultado es el que ves.
Al día siguiente volví al mismo lugar y a la misma hora para tratar de repetir experiencia pero queridos amigos, los instantes no se repiten y si cuando pasan no los coges solo te queda lamentarte y lamentarte.

P.D. Mañana más imágenes con historia

1 comentario:

  1. Es una foto preciosa... tanto en imágenes como en palabras. Un saludo y un placer pasar por aquí.

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