martes, 4 de enero de 2011

Una tarta mágica para empezar el año.

Desde el principio me dio buen rollo aquella tarta. Tenía algo especial. No se, el blanco y negro, la combinación de números y el azul del fondo me transmitían buenas vibraciones, además me dijeron que llevaba cerveza. Lo cierto es que todavía no sé con exactitud la receta y prometo, si algún día llego a saberla, compartirla contigo. La pude degustar con muchos comensales en varias jornadas gastronómicas diferentes, muy diferentes. La tarta hizo de potente digestivo y gracias a ella nos sentaron bien les fabes, la fideua, la ensalada de gulas, la empanada y alguna otra comida.
Su magia empezaba cuando partíamos pequeñas porciones y la tarta seguía manteniendo su forma original. Parecía que no se acabaría nunca. De ella pudieron comer la mayoría de mis seres queridos y más de un amigo, y he de decir que algunos comen generosamente. Lo cierto es que algo tenía que a medida que la engullíamos nos sentíamos mejores, no parábamos de reírnos y la paz y el amor nos llenaban por completo y eso que todavía no habíamos probado el cava. Era una buena manera de comenzar el 2011.Pude comprobar que el efecto se repetía un día y el siguiente e incluso ahora mismo, cuando me estoy comiendo el ultimo pedazo sentado en la mesa de mi salón en la más completa tranquilidad.
Quien la probó sabe de qué estoy hablando. Nos sentíamos personas buenas, sanas y con buenas intenciones. Nos proponíamos seguir por este camino los 365 días del 2011 y sobre nuestras cabezas sobrevolaba la idea de transmitir el mensaje a todos los que nos conocen. Pero su poder mágico iba más allá. Estoy seguro que llevaba sustancias alucinógenas porque nuestras piernas se han hinchado de una manera considerable y he de decir, y no es farol, que todavía no ha logrado ningún amigo superarme en las subidas más escabrosas de mi concejo.
Todo esto y más cosas que no puedo contar me hacen suponer que esta tarta encantada me va a dejar un 2011 muy placentero. Espero que a mis amigos les haga el mismo efecto.

2 comentarios:

  1. Anónimo5/1/11 12:02

    seguro que tiene un efecto contagioso de felicidad y cosas buenas para el 2011.

    besos

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  2. A mí me encanta el 11 y por lo que estoy comprobando, dicen que es el año de la buena energía... a ver si es verdad y borramos la dichosa crisis de nuestros recuerdos. Un besito y felices once meses que nos quedan para terminar el año.

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