
En la vida como en las salidas de bicicleta no siempre las condiciones meteorológicas son las más adecuadas.Tampoco todos los días son iguales. Hay jornadas en las que te tocan todas las piedras asesinas, todos los surcos abismales y todos los puñeteros charcos. También hay días en los que nuestras monturas se llenan de problemas, pinchazos, cambios sin sincronizar, roturas de cadena o un sin fin de ruidos que te “rucan la cabeza”.Pero nada es comparable a los problemas que surgen entre compañeros. Si no hay entendimiento en la hora de salida, el tipo de ruta, el tiempo de descanso o el ritmo es diferente, el día se hace un horror.Un servidor tiene la suerte de contar con unos compañeros increíbles.¡Que digo compañeros! Unos amigos que me hacen las salidas más fáciles y mucho más vividas.
En la vida real pasa lo mismo, con la única diferencia que aquí las salidas son obligarías y comienzan cuando suena el despertador( por cierto en mi despertador suena Need you now de Lady Antebellum).Yo siempre he creído que nací con una flor en el culo, pues también, en la vida real cuento con buenos compañeros/as de viaje. Personas que te escuchan, te escuchan y te escuchan y tratan de comprenderte( que en ocasiones tiene mucha telita) y todo con un guante de seda.
En esos días oscuros de la vida me encanta buscar la parte positiva en unos oricios recién cogidos, unas magdalenas hechas con cariño, un té caliente y aromático,una buena canción,una llamada de teléfono, un beso de mi hijo,un papa te quiero,un increíble compañero de paseo, una sesión de spa, una conversión con mi querida blue, unas lágrimas compartidas o un fuerte abrazo con mi compañera de trabajo.


P.D La canción es una buena recomendación de algún soñador/ora que pasea a la orilla del mar sus sueños.
La importancia de las pequeñas cosas, en la vida lo compartido es lo que nos vá dando conocimientos, de uno mismo y del de enfrente.
ResponderEliminarY escuchar es bueno, dicen más los silencios que las palabras, " el silencio habla".
Un abrazo desde el barrio alto.
El lujo es tenerte a ti. Siempre estás cuando haces falta.
ResponderEliminarEspero ser la compañera del abrazo, porque sino me muero de celos..
ResponderEliminarjejejeje
Tienes razón. Cuando nos levantamos y el suelo tiembla a nuestros pies, conviene tener pequeñas cosas y grandes personas en la que apoyarnos para mantener el equilibrio. Y quien lo tenga puede considerarse muy afortunado.
ResponderEliminarUn abrazo.
QUE SERIA DE NOSOTROS SIN ALGUIEN EN QUIEN APOYARla CABEZA? UN SALUDO. GRACIAS POR TU VISITA
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