Me pasa muy a menudo, si veo un charco muy grande en el camino, me hago su amigo y siento la necesidad de abrazarle. Cuando hay muchos charquitos , las piedras están mojadas y las cosas se ponen difíciles, suelo coger de la mano a mi querida bicicleta y darme un paseito a pie hasta que lo veo todo claro. No suele molestarme esa serie de inconvenientes. Si me decido a salir a la montaña me suelo aguantar con lo que me toque. Procuro cuidar la mecánica de mi bicicleta y adecuar la conducción a lo que se presenta en el camino. He visto muchas roturas de pastillas, cambios, frenos etc. por querer hacer lo que realmente no se puede. El sábado tuve la fortuna de disfrutar, por unos momentos, de la compañía de unas muchachas con bastantes neuronas circulando por sus cabezas. Disfruto viendo como se plantean las salidas a la montaña. Van tranquilas, bajan sobre seguro, suben despacito, van hablando, son las más solicitadas del pelotón y siempre llegan a la meta sin lesiones importantes. Los c...