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Linda Pulgosa está muy orgullosa.



Hablábamos de la presentación del documental del viernes en La Laboral (Chechu Rubiera, historia de un gregario de lujo). Subíamos el Monte de Muñó cuando nos lo encontramos, estaba con su familia recogiendo setas. Era el mismo lugar donde años atrás nos habíamos encontrado aquella enorme seta que acabaría en una olla de Baldornón.
Mí querida Linda Pulgosa se quedó encantada con aquel piropo que le echó el gregario de lujo: ¡No es nada pesada! Una conversación distendida sobre lo que habíamos vivido el viernes en el documental. Un apartado especial para hablar de la gran importancia de una gran mujer en la vida de un deportista (y de cualquier otro tipo) y un hasta la próxima semana fue todo lo que allí pasó. Era el final del otoño y cada oveja tenia que ir con su pareja.
Lo del viernes nos tenia entretenido a lo largo de toda la salida dominical. Un teatro lleno y una bonita historia, muy bien contada nos había removido algo por dentro. Todos hablaron bien de el. Me gusto mucho la pinta de su familia y la ternura con que hablaban sus hermanas del deportista de la familia.
En más de una ocasión se deslizó una lagrima sobre mi mejilla y no se muy bien por qué. Si se que es precioso que niños deportistas como IGNACIO, se empapen de ejemplos como el de Chechu. Que descubran a deportistas que son más que músculos en movimiento. Que se den cuenta que los logros deportivos son importantes pero que siempre estarán por encima los comportamientos humanos. La palabra gregario también es importante para andar por la vida. El compromiso con el grupo, la capacidad de esfuerzo y la solidaridad con los demás son actitudes que están muy bien.



Comentarios

  1. Qué bien disimulaste lo de la lagrimilla machote. Por lo demás, estoy contigo en todo.

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