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¿De qué nos sirve cruzar caminos?

Me gusta escuchar historias de viajes. Me gusta asistir a sesiones donde los protagonistas cuentan lo que les ha sucedido en esos tremendos viajes a lugares lejanos. Ver sus instantaneas. Asistir a sus conferencias. Me gusta que me cuenten los detalles humanos, las historias personales y esas vivencias que te hacen mejor para el resto de tus días. Sesiones en las que los asistentes hacemos preguntas a los viajeros y donde podemos escrutar lo que ha calado de verdad en esos viajeros excepcionales.

Pero en más de una ocasión me decepciona comprobar que viajar solo significa hacer kilómetros, muchos kilómetros. Que el viajero se llena la boca hablando de la generosidad de los lugareños, de como comparten los pocos alimentos que tienen, de como hacen de anfitriones sin conocerte. En esos países pobres la llegada de un viajero en bicicleta es todo un acontecimiento y supongo que al viajero eso le hace sentirse como en casa.

Pero, en ocasiones, esos viajeros se olvidan de lo vivido y aquí en nuestras ciudades se vuelven como los demás ciudadanos. No han aprendido nada de esa humildad. La palabra generosidad no esté en su diccionario. Solidaridad, compañerismo y otro montón de esas cualidades que tanto me gustan parece que han desaparecido de su vida diaria. ¡Es una pena!

Por contra existen esos otros viajeros que apenas han cruzado la frontera de su calle y que sí que tienen algo en común con las personas que tan generosamente te dan lo que les falta. Afortunadamente mi lista de teléfonos está llena de individuos como estos últimos y me lo demuestran a diario. Un abrazo para todos.


Comentarios

  1. ¡Ahí queda eso!

    Un abrazo para ti también.

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  2. Te mando el mío tambien. Guarda la agenda bajo llave ya que vale su peso en oro.

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