Soñando que algún día las cosas serán diferentes . Rodando por mi ciudad y viendo sus paredes me decidí a soñar. Y mis sueños en esos momentos se fueron hacia el campo de la mecánica. Imaginaba que me facilitaría mucho mis recorridos encontrar un cambio que funcionase con mi mente. Por la ciudad cambiar con la mente me supondría estar siempre atento al trafico, podría ver sin molestias a todas las personas que se cruzasen en mi camino. En los recorridos por la montaña en los momentos de mayor cansancio sería una maravilla poder hacerlo con la mente y en el caso de encontrar repechos repentinos la cosa sería delirante. También penaba en el mejor mecánico de mi ciudad, un buen amigo, su trabajo seguiría existiendo sería mucho más cualificado y se convertiría en un mago de las bicicletas.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

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