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la bicicleta Philip Delermr

“La bicicleta” – Philip Delerm Publicado el agosto 12, 2014 por Ironmanu Estándar delerm LA BICICLETA 

Hay bicicletas y bicicletas. Una silueta malva fluorescente lanzada cuesta abajo a setenta por hora: corre en bicicleta. Dos colegialas que cruzan juntas un puente de Brujas: van en bicicleta. La diferencia entre una y otra puede reducirse. Michel Audiard con bombachos y calcetines largos se detiene a tomarse un blanco seco en la barra de un bar: corre en bicicleta. Un adolescente con tejanos se apea de su bici, con un libro en la mano, y se toma una menta con agua en una terraza: va en bicicleta. Se es de uno u otro bando. Pero media una frontera. Por más que las pesadas bicicletas de carretera muevan convulsivamente su manillar curvo, con ellas se va. Por más que las de media carrera luzcan bruñidos guardabarros, con ellas se corre. Mejor no fingir y aceptar la propia estirpe. O lleva uno en el fondo de sí mismo la perfección negra de una bicicleta holandesa, con un pañuelo flotando en el hombro, o sueña con una bicicleta de carreras tan liviana que la cadena se desliza con el leve zumbido de una abeja. En el primer caso, somos peatones en potencia, pateadores de callejas, aficionados a leer el periódico en un banco. En el segundo, no nos detenemos: Ceñidos hasta las rodillas en un conjunto neoespacial, caminaríamos como patos, pero no caminamos. “los que corren en bicicleta, deberán renunciar a esta parte de sí mismos si quieren amar, pues solo se enamoran los que van en bicicleta.” ¿Es cuestión de velocidad? Tal vez. Y sin embargo, hay tipos que le pegan al piñón corto con brillo y eficacia, y aun así, van en bicicleta. En cambio, hay tranquilos abueletes que corren en bicicleta. ¿Pesadez contra ligereza, en definitiva? Hay más cosas. Ansia de volar, por una parte, marcada familiaridad con el suelo, por otra. Y además… Oposición en todo. Los colores. Para correr en bici, el naranja metalizado, el verde manzana granny; para ir en bici, el marrón apagado, el blanco roto, el rojo mate. También materias y formas. A una manera de montar en bici le va la holgura, la lana, la pana, las faldas escocesas. A la otra, lo ceñido con todo tipo de tejidos sintéticos. Lo de ir o correr en bicicleta es de nacimiento, casi una cuestión política. Pero los que corren en bicicleta, deberán renunciar a esta parte de sí mismos si quieren amar, pues solo se enamoran los que van en bicicleta. 
 Philippe Delerm. 
“El primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida”.

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