Empiezas una travesía de 500 kmts y ves que tendrás que atravesar todas esas montañas. Tu plato pequeño está inutilizado. Has planificado el viaje y sabes que tendrás que subir unas cuantas tachuelas. Para colmo de males tienes una espina clavada en un muslo y no te deja ni dormir.
Pero sabes que los espíritus están de tu parte. Los compañeros son tu punto fuerte. En ese momento sabes que cualquier imprevisto que surja te ayudarán a superarlo. Además tienes la fortuna de poder ir disparando tu cámara de fotos para inmortalizar los momentos.
Me encantan esos instantes en los que el equipo desaparece de tu campo de visión y disfrutas de la soledad del entorno.Sabes que en unos segundos volveras a la conversación interrumpida y que el confort y la seguridad del grupo serán tus aliados para el resto de la ruta.
P.D. La foto va dedicada a esos dos tipos que desaparecen en la curva del camino y que son algo más que compañeros de viaje.
Tú no necesitas el plato pequeño porque eres un tío muy grande.
ResponderEliminarSiempre recordaré esa subida, maravillosa, que hicimos a Los Alayos. IMPRESIONANTE.
ResponderEliminar