Era por la tarde. La lluvia arreciaba tras las ventanas de la entrañable casa que ves en la imagen. Las bicicletas estaban guardadas en el garaje esperando mejores días. El loro azul se disponía a escuchar la historia que aquella niña de ojos alegres y mente clara tenía en sus labios. La abuelita observaba la escena con la mirada que solo tienen las abuelas sabias. Aquella habitación se había llenado de magia y yo tenía la suerte de contemplarlo. Quería ser invisible y quería saber lo que pasaba por su mente. El cuento llego a su fin y le tocaba el turno a la abuela. Recorrió las estancias de la casa enseñando fotos antiguas, objetos personales y finalmente se detuvo en la enorme biblioteca que poseía. Le mostró el tomo 19 de la colección de arte, el cubismo lleno la estancia. Vi en las manos ya arrugadas sabiduría y elegancia, en las manos suaves y pequeñas aprecié un estallido de energía y alegría .Luego vino la banal conversación con el bocadillo de nocilla en la mano y más tarde la despedida con sus tiernos besos y abrazos.
El que escribe sabía que un fin de semana que había empezado con el famoso video de Victor Kuppers sobre la actitud, no podía ser un fin de semana cualquiera. Pero no sabía que el viaje que haría sería tan intenso y tan lleno de cariño. Por eso ya estamos deseando que llegue el próximo para seguir viajando por lugares salvajes y llenos de emociones.

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