lunes, 19 de mayo de 2014

Skyline de Gijón

Tocando el skyline de Gijón nos encontramos casi sin quere. Una bonita  mezcla de muchas cosas en las que el corazón es lo importante. Para qué planificar los días si al final salen por donde encuentran el camino. Como no podía ser de otra manera, cuatro bicicletas al fondo nos observaban. Unas con mucho pedigri y otra con muchos años. Las copas llenas de elisir de la vida. Una derrota hace que las cosas empiecen bien. la música que escuchas, en el fondo dando un toque de distinción. Lo abstracto que nos inunda por todas partes. Armonía y minimalismo solo al alcance de quien lo siente. Mucho sexo del bonito en cuatro espíritus especiales. Sentido del humor, inteligencias múltiples al servicio de nuestras vidas y un gran viaje que acaba de comenzar.
Para finalizar la jornada la constatación de que recorrer la ciudad a altas horas de la madrugada es una experiencia única y que además hacerlo en la mejor de las compañías, multiplica el placer por mil

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