Nos los encontramos en la ciudad del viento y a unos cuantos kilómetros del puerto. Ni es fin de temporada ni los teléfonos están ardiendo. Pero por estas latitudes es necesario dibujar el verano para poder encontrarlo. En esta ocasion el patrocinio de una multinacional, como no podía ser de otra manera, hace que la obra no contente a los artistas. Debajo quedan las huellas de otros momentos con otros artistas y otros mensajes. Unos breves momentos de conversación mientra le dan vueltas a la resolución del trabajo. Mi compañero que en dos segundos hace un pedazo de foto y Pedrito, como siempre, testigo de lo que pasa. El viento está cambiando y la increíble luz de la tarde nos deja unas vistas preciosas que prefiero disfrutar. El paseo continúa y sin darme cuenta encuentro el amor y la pasión en los ojos de la mejor cocinera de mi pueblo.


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