Uno de esos lugares donde me gusta pararme y ver el paisaje, contemplar la granja semi abandonada y recordar aquellas conversaciones con el anciano campesino que la regentaba. Ahora apenas tiene vida. En ocasiones los herederos hacen labores de mantenimiento mientras suena música, desde un pequeño altavoz de tercera categoría.
Llegas a la hacienda después de bajar por una rapidísima pista de grijo y si te descuidas un poco te tragas un orgulloso hórreo que resiste sin problemas el paso del tiempo.
Lo cierto es que esta semana al pararme no pude más que sentir añoranza del abuelo al que venció un maligno cancer.
Describes la antigua hacienda de la familia Perez?
ResponderEliminarNo es otro lugar que un día te enseñaré. Fiera
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