Ya era el momento. Después de unas semanas de temporal, ciclogenesis y ese tipo de fenómenos atmosféricos, llegó el momento de pasear por la ciudad. Hasta me encontré con calles recién asfaltadas. Volver a sentir deslizarse mi querida Brompton por el liso forme de la ciudad ha estado bien. Las luces de la noche y la visión a través del visor de la cámara de mi amigo Iván, le dan un toque de distinción a una tarde noche tibia como mi café.
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