Me resultaba divertido hacer una salida con mi querida arco iris de fresa y mi flamante Zen. Las dos juntas, las dos rígidas, las dos puras sangres y con matices de super estrellas. Un paseo que sin duda se repetirá en muchas ocasiones más y que me llena de equilibrio, de serenidad y en los que lo importante no es la velocidad ni el tiempo. Lo importante es y seguirá siendo ver, escuchar y sentir. Lo importante es el camino y que nuestras queridas monturas sigan la trazada adecuada para llegar al final de la etapa agotados pero felices.
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