Lo que nos pedía el cuerpo era ver relajadamente el espectáculo de las ultimas semanas. Buscábamos la pleamar en el concejo de Gozón. Sonidos potentes, espuma por todas partes y el color blanco por todas las esquinas.Solamente podíamos emocionarnos con la sucesión de olas y sus efectos. En cada playa de una manera y en todas las playas unos pocos espectadores que habían pagado su entrada.En el cabo Peñas un aire que cortaba y una demostración de fuerza en toda regla. Nosotros insignificantes, pero al pie del cañón testigos mudos de la grandeza de lo que nos rodea.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
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