A 15 minutos de mi casa. Tren,bocadillos y un sábado de primavera. Paseando por la costa llegamos al embalse. La música del gran BB KING vendría después. Carreteras secundarias por la zona más septentrional de Asturias. Dulces subidas y bajadas que se hacían duras para mi acompañante. El viento de cara como es habitual en esta zona. Grandes ganaderías en uno de los concejo más extensos del Principado. Verde por todos lados y el constante ir y venir de tractores. Pronto encontramos un modesto embarcadero donde varios olímpicos tenían antaño sus embarcaciones. Lugar perfecto para tomarse unas unos embutidos y de postre las famosas marañuelas. El sol nos invita a sestear pero nuestras piernas nos dicen que hay que continuar. Seguimos recorriendo lugares tranquilos y muy poco concurridos. Y todo a escasos kilómetros de nuestra ciudad. Sigue gustándonos eso de tren + bici. Sigue gustándonos tener la suerte de poder parar el reloj y compartir esa bonita sensación de bajar a toda velocidad con el viento golpeándote la cara.
A
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
Comentarios
Publicar un comentario