Escucho en estos momentos el temazo de los Water y sueño con esas tierras lejanas. Pero estos sueños de los sábados son muy peligrosos. Son sueños que se cumplen. la costumbre es estar pedaleando por la montaña, descubriendo mi entorno rural más próximo. Nuestra región ofrece inmensas posibilidades y nosotros sabemos aprovecharlas. Pero este sábado es diferente. Hacemos un break y soñamos con tierras más lejanas. Sabemos que nuestro sueño se cumplirá porque tenemos un papel que lo confirma. Kathmandu nos servirá para iniciar el viaje.Uno de nuestros grandes viajes, serán muchos kilómetros y muchos días y por eso empezaremos hoy mismo a entrenarnos. En un viaje de larga distancia no podemos dejar nada al azar. Logística, preparación, equipo y por supuesto elegir el grupo adecuado. Por eso este es el momento de tomar una cerveza, sentarse delante de una buenas viandas y sonreír ante un proyecto de tanta envergadura. Pasaran las semanas, llegará el verano, nuestras vacaciones y nos lanzaremos con alegría a la carretera. ¡Pero bien mirado, todos los días nos lanzamos a la carretera! Osea que piano piano que...
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
Un viaje soñado por todos.
ResponderEliminarMerece la pena hacer realidad los sueños.
No hay dolor