viernes, 10 de enero de 2014

Antes de que empiece a llover

Esos instantes anteriores  a que empieza a llover. El cielo se oscurece y tus gafas de sol dificultan aun más tu visibilidad.Huele de manera especial al caer las primeras gotas. El viento ya no golpea tu rostro. En tu cabeza un montón de sensaciones. ¿Me pongo la ropa de lluvia? ¡Esto, serán cuatro gotas o será el chaparrón del siglo? ¡Coño, justo el día que deje la ropa de lluvia en el armario!
Si la lluvia te pilla en la ciudad la historia cambia y las posibilidades de combatirla también. Pero la carretera se vuelve peligrosa, los coches pierden visibilidad y es seguro que llegarás hecho un asco a tu casa.
Pero el instante, el día o la ruta en la que te relajas, lo tomas como algo natural o decides que es un elemento más y que aporta cosas diferentes a tu aventura diaria, en ese instante, ese día o esa ruta toma otra dimensión. 
 

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