Se cuenta que cuando el mundo era todavía muy joven, el rey supremo de todas las criaturas que volaban ordeno a dos de sus súbditos la avispa y la golondrina que bajaran y probaran la carne de todas las criaturas vivientes que en ese tiempo poblaban la tierra.
Tanto la golondrina como la avispa tenían que volver al atardecer para informarle al rey supremo y decirle cual era la carne más sabrosa y más adecuada para la dieta de un rey.
Al volar sobre los campos y en un hermoso día, la golondrina se perdió en la alegría de esas hermosas vistas, en ese hermoso cielo y en cómo se veía todo bajo el sol, siempre cantando y disfrutando el buen clima.
Mientras que por el otro lado, la avispa diligente hizo lo que se le había encargado, y en todo el día se pasó picando y picando a todas las criaturas con quienes se cruzaba probando que carne y sangre eran las mejores.
Al terminar el día se toparon las dos criaturas voladoras en la puerta del palacio, la golondrina curiosa le pregunto a la avispa sobre su veredicto, a lo cual la avispa totalmente convencida dijo – “definitivamente y sin lugar a dudas, la carne más sabrosa es la de los seres humanos”
La golondrina temiendo que en el futuro este juicio causara graves problemas en la tierra, la golondrina en un descuido de la avispa se acercó y le arranco la lengua con el pico.
Cuando el rey mando llamar a sus agentes encargados, les pregunto aquella noche sobre cuál era su veredicto, para esto la avispa se agitaba e intentaba decirle sus conclusiones pero el rey solo pudo escuchar el zumbido de un modo incoherente.
La golondrina pidió la palabra y dijo “hemos decidido su majestad en conclusión que la carne más sabrosa y más adecuada para un rey es la carne de las serpientes”.
Y es por eso desde aquel día que el águila y el halcón ambos descendientes de aquella antigua estirpe real que siempre cazan y gustan de alimentarse con las serpientes de la tundra.
Pedales con Memoria: cuando la montaña te devuelve lo que eres Hay rutas que se vuelven especiales. No por los kilómetros ni por el desnivel, sino por lo que te remueven por dentro. Esta nació de algo muy simple: las ganas de volver. Volver a aquella salida a la que Israel creador de Cabañas y Estacas ( ruta de bikepacking por Cantabria) nos invitó en 2024 y que, sin exagerar, nos dejó huella. De esas que no se borran ni aunque pase el tiempo, ni aunque las piernas ya no respondan como antes. Hace un par de meses lancé el anzuelo a unos cuantos amigos. De los de siempre. De los que ya no necesitan presentación. Gente con muchas batallas en las piernas… y aún más historias en la cabeza. Al final nos juntamos diez bocilovers, cada uno de su padre y de su madre, pero con algo muy claro en común: pasión por la montaña y por exprimir la vida desde el sillín todo lo posible… y un poco más, si se tercia. El parque móvil era para echarle un rato: dobles de BTT de última generación...
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