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Se cuenta...

Se cuenta que cuando el mundo era todavía muy joven, el rey supremo de todas las criaturas que volaban ordeno a dos de sus súbditos la avispa y la golondrina que bajaran y probaran la carne de todas las criaturas vivientes que en ese tiempo poblaban la tierra. Tanto la golondrina como la avispa tenían que volver al atardecer para informarle al rey supremo y decirle cual era la carne más sabrosa y más adecuada para la dieta de un rey. Al volar sobre los campos y en un hermoso día, la golondrina se perdió en la alegría de esas hermosas vistas, en ese hermoso cielo y en cómo se veía todo bajo el sol, siempre cantando y disfrutando el buen clima. Mientras que por el otro lado, la avispa diligente hizo lo que se le había encargado, y en todo el día se pasó picando y picando a todas las criaturas con quienes se cruzaba probando que carne y sangre eran las mejores. Al terminar el día se toparon las dos criaturas voladoras en la puerta del palacio, la golondrina curiosa le pregunto a la avispa sobre su veredicto, a lo cual la avispa totalmente convencida dijo – “definitivamente y sin lugar a dudas, la carne más sabrosa es la de los seres humanos” La golondrina temiendo que en el futuro este juicio causara graves problemas en la tierra, la golondrina en un descuido de la avispa se acercó y le arranco la lengua con el pico. Cuando el rey mando llamar a sus agentes encargados, les pregunto aquella noche sobre cuál era su veredicto, para esto la avispa se agitaba e intentaba decirle sus conclusiones pero el rey solo pudo escuchar el zumbido de un modo incoherente. La golondrina pidió la palabra y dijo “hemos decidido su majestad en conclusión que la carne más sabrosa y más adecuada para un rey es la carne de las serpientes”. Y es por eso desde aquel día que el águila y el halcón ambos descendientes de aquella antigua estirpe real que siempre cazan y gustan de alimentarse con las serpientes de la tundra.

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