Llega un día que lo que empezó siendo un simple compañero de salidas, se convierte en otra cosa. El cariño hace el roce y en esto de las dos ruedas va más allá. Lo que empezaron siendo conversaciones banales y sonrisas, se acaba convirtiendo en algo personal e intransferible. Empieza a ser algo más que verse los fines de semana. Se mezcla la vida ordinaria, el día a día de la ciudad y los acontecimientos personales. Lo que es una afición se transforma en algo mucho más grande. Una simple fotografía, el cumpleaños de un hijo o sus actividades deportivas, las vacaciones en la nieve, las circunstancias laborales. Todo confluye para formar otra cosa que .....
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
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