martes, 16 de julio de 2013

Todo un contraste


Después de haber pasado unos días recorriendo montañas, dar un paseo por la costa resulta de lo más gratificante. Mis piernas no se lo creían. ¡Pedalear en llano, relajadamente y sin esfuerzo! Pero la fiesta era otra. Una ciudad llena de bicicletas. ¡Todo el mundo va a la playa en bicicleta! Esto parece Europa. Bendita crisis. Los jóvenes y no tan jóvenes han descubierto que desplazarse en bici es barato y divertido. Los niños vuelven a ser  niños y se divierten como sus abuelos. Las chicas descubren el glamour de la bicicleta. Los mayores desempolvan sus viejas bicicletas y deciden sentirse como hace veinte años. La nota de color la ponen s extranjeros que con sus peculiares vehículos nos dan una lección de como usarlas hasta que se rompan. En fin un placer ver sol, bicis y caras alegres por todas partes.

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