¡Cómo nos engaño! Con su cara de bueno nos promete cuidar de todo nuestro material. Se sienta a vigilar, tiene miedo que nos puedan robar las pastillas de isostar. Jajaja.
Momento de descuido. Nos vamos a buscar un punto de cobertura para nuestros móviles. ¡Lo encontramos! Hay que dejar el celular dentro de la campana de la parrilla y por un efecto raro los móviles comienzan a pitar. Estamos en plena sierra y esas señales están sobrevaloradas.
En ese momento nuestro vigía se adentra en nuestros aposentos y se abalanza sobre a fuente de pasta. Son escasos segundo pero suficientes para que el felino acabe con nuestra cena. Y no sería por que no nos hubiesen avisado. Al final de la ruta este sería el animal más peligroso que nos encontramos.
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