Esos días en los que las piernas no te responden solo te queda dejar que una música tranquila invada tu cuerpo y te dejes llevar por ella. Veras a tus compañeros pedaear con facilidad, sus conversaciones relajadas no te harán demasiada gracia, cada parada será un respiro pero la vuelta a la actividad te hará daño. Si miras para arriba y ves la infinita pista serpentear, se te hará más dura todavía. ¡Por Dios, cuando se acabará esto!
Toca un mes de Enero doloroso y abstemio, por lo menos en lo que a mi me toca. Charlynos.
ResponderEliminarLo has clavado Jose....Lo importante es ir cogiendo tablas para afrontar esos días con paciencia y poder disfrutar de la ruta. Eso si...sufrí como un perro. Gracias por la compañía en cola por cierto...
ResponderEliminar