lunes, 3 de diciembre de 2012

7 días, siete grados.



Una semana después me decido a hacer una ruta parecida al domingo anterior. Una “deliciosa” cena, y lo digo por la compañía, hizo que se me echase la madrugada encima. Veo unos rayos de sol asomarse por mi ventana y la llamada de la montaña se activa. Una semana sin dar al pedal y siento que hoy continúa la fiesta. Subir montañas esta bien y más cuando lo haces de manera inesperada. Un perfecto comienzo de mes. Voy buscando los colores del final del otoño y me encuentro el blanco de la nieve y el frio del invierno. Curioso ver como en una semana el monte está diferente. Los tonos del otoño son menos amarillentos y he tenido que pasar del pantalón pirata al del invierno. Ya me empiezo a preocupar, mis ultimas tres salidas han sido en solitario y me sigue encantando esa sensación de hacer rutas largas con mi única compañía.¡Me estoy haciendo un ratito! Paro unos momentos a coger unas piñas y doy una gran vuelta perimetral a mi concejo. Mis piernas me dicen que es hora de ir para casa Mi móvil suena pero hoy toca olvidarse de el hasta la hora de la merienda.

3 comentarios:

  1. Que delicia leer tus vivencias, la forma en que disfrutas y lo bien que nos lo haces llegar...mc.

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  2. Que suerte tener esos paisajes cerca de casa que lujo.
    Javier
    Londres

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  3. ... si es que nos racionas tu compañia jose;-)
    lástima no te coincidiese acompañarnos por mieres
    hasta la próxima

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