Suponía que podía ser una de las ultimas tardes de otoño. Tuve la suerte de poder tomármelo con mucha calma. El bosque mejor subirlo, de esa manera e sería más fácil contemplarlo. La cámara preparada para reflejar unos matices que nunca logro reflejar como me gustaría. Las setas por allí andaban y aunque con rasguños, pude rescatarlas para mi sarten.
Mi culote pirata ya descansa en el armario y en mi piel todavía se refleja la marca del maillot corto. La suave temperatura hizo que una salida de 40km me durase más de la cuenta. Mi devaneos nocturnos hicieron que rodase de media mañana a media tarde y que un tímido sol me acompañase a ratos.
Primero zonas de campo, luego algo arboles autóctonos diseminados por las colinas y al final un peculiar bosque de coníferas que daba un toque diferente a la salida. Y objetivo más que cumplido, mis más altas expectativas se habían colmado.
Pedales con Memoria: cuando la montaña te devuelve lo que eres Hay rutas que se vuelven especiales. No por los kilómetros ni por el desnivel, sino por lo que te remueven por dentro. Esta nació de algo muy simple: las ganas de volver. Volver a aquella salida a la que Israel creador de Cabañas y Estacas ( ruta de bikepacking por Cantabria) nos invitó en 2024 y que, sin exagerar, nos dejó huella. De esas que no se borran ni aunque pase el tiempo, ni aunque las piernas ya no respondan como antes. Hace un par de meses lancé el anzuelo a unos cuantos amigos. De los de siempre. De los que ya no necesitan presentación. Gente con muchas batallas en las piernas… y aún más historias en la cabeza. Al final nos juntamos diez bocilovers, cada uno de su padre y de su madre, pero con algo muy claro en común: pasión por la montaña y por exprimir la vida desde el sillín todo lo posible… y un poco más, si se tercia. El parque móvil era para echarle un rato: dobles de BTT de última generación...
La suerte hay que buscarla, seguro que muchos no tuvieron la misma que tú teniendo el mismo día. Un abrazo, Jose.
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