Escuchaba el comentario de un buen amigo relativo a su soltería: “Mejor no aguantar a nadie y que nadie te tenga que aguantar” y justo en ese momento se acercaba mi Brompton y me susurraba al oído, “que equivocado esta tu amigo, cuéntale lo de la otra tarde”. La realidad es que mi Bromptom de seis velocidades además de llevarme al trabajo, en ocasiones se suelta un poco la melena. Sin ir mas lejos el otro viernes se desprendió de su S Bag y con toda la alegría del mundo, se marco un largo con la jovencita de piel clara de la imagen.
No entró en detalles, pero si me contó lo divertido que es dejarse llevar, lo bien que sienta desmelenarse de vez en cuando. Me habló de lo agradable que es encontrar a alguien de la misma especie con quien compartir camino. De lo placentero que es encontrar a una compañera que lleva tu mismo ritmo y sepa tomar las curvas acompasadamente. Un placer infinito rodar a la misma velocidad en paralelo e incrementar el ritmo paulatinamente hasta llegar a una velocidad que empiece a producirte cosquillas en el estomago. Una compañera tan silenciosa como tu, o tan ruidosa como tu, o tan manejable como tu, o tan seductora como tu.
No es sencillo encontrar Brompton que se dejen acompañar, pero es cierto que poco a poco se encuentran mas urbanitas que elijen este modelo de bicicletas para desplazare y para vivir la ciudad de otra manera. De todas maneras a mi Brompton y a mi, cuando vamos juntos, nos importa muy poco todo lo que nos rodea. Lo que nos deja anestesiado es ese rodar fácil, sencillo, limpio y dulce que hace de cada pedalada,de cada curva y de cada cuesta una inyección de aire fresco en nuestro cerebro.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
Estoy de acuerdo, no hay nada más agradable que experimentar todas esas sensaciones. Pero el día que desaparecen vale más estar sólo y no aguantar a nadie ni que nadie te tenga que aguantar. Si tiene que aparecer alguien... aparecerá.
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