Tres días siguiendo la flecha amarilla me han hecho experimentar nuevas sensaciones. Caminar con la mochila a tus espaldas siete u ocho horas diarias. Depender totalmente de tus pies. Desplazarse a una velocidad diferente. Relacionarse con el medio de una forma natural. Disfrutar del placer de pararse a hacer una fotografía. Comer con el sonido del agua del río Nora a tus espaldas. Caminar con un grupo deverdaderos señores de 71, 78 años y alguno algo más joven. Compartir mesa y mantel con Rafa el alicantino. Dormir calentito en el albergue de Cabruñana. Cenar como un rey en el Castillo de Salas. Degustar los magníficos dulces de Cornellana. Descubrir el verdadero espíritu vikingo. Soñar despierto. Caminar muy cerca del paraíso. Disfrutar de todo tipo de placeres al aire libre.y muchas cosas más que iremos comentando
Pedales con Memoria: cuando la montaña te devuelve lo que eres Hay rutas que se vuelven especiales. No por los kilómetros ni por el desnivel, sino por lo que te remueven por dentro. Esta nació de algo muy simple: las ganas de volver. Volver a aquella salida a la que Israel creador de Cabañas y Estacas ( ruta de bikepacking por Cantabria) nos invitó en 2024 y que, sin exagerar, nos dejó huella. De esas que no se borran ni aunque pase el tiempo, ni aunque las piernas ya no respondan como antes. Hace un par de meses lancé el anzuelo a unos cuantos amigos. De los de siempre. De los que ya no necesitan presentación. Gente con muchas batallas en las piernas… y aún más historias en la cabeza. Al final nos juntamos diez bocilovers, cada uno de su padre y de su madre, pero con algo muy claro en común: pasión por la montaña y por exprimir la vida desde el sillín todo lo posible… y un poco más, si se tercia. El parque móvil era para echarle un rato: dobles de BTT de última generación...
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