jueves, 9 de agosto de 2012

la cueva de la loba en Linhares

Llegamos por casualidad a Linhares, o mejor dicho nos detuvimos en ese preciso pueblo por casualidad. Unas copas de sangría envenenada y una posada de lujo hicieron que ese pueblo nos pareciese el mejor lugar del mundo para pasar una velada. Nos encontramos la cueva de la loba
 y como cuenta la leyenda, allí nos dieron de comer y de beber. Pero lo que allí se respiraba era otra cosa,  una mezcla de placeres refinados a los que solamente paladares sensibles pueden acceder. la noche se cerraba sobre la piedra granítica todavía caliente y una serie de circunstancias hacían que la magia del lugar nos envolviera con su manto. Una cómoda cama de sabana fina hizo que las piernas del ciclista descansaran como se merecen todos los mortales.

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