Cada uno de nosotros tiene su propio camino directo al cielo, pero mientras no nos adentremos en él somos como borrachos incapaces de caminar en una sola dirección. Sin embargo, apenas echamos a andar desaparece la confusión y descubrimos la dirección correcta. A partir de ese momento dejamos de depender de las indicaciones de los demás.
Mi-An
Últimamente te veo muy profundo. Algo raro estas viviendo. Eso de dar pedales siete horas con tanto calor no es bueno. Hay que hidrataRSE de vez en cuando. El hombre del traje gris desde el caribe
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