Cuando más calor hacía y yo decidido a darme un día de paseo solitario y tranquilo. Sería todo el día siguiendo flechas amarillas para luego regresar a mi casa en un tren de cercanías. Pero lo que uno dispone en esta, nuestra afición favorita, no siempre se cumple. El tremendo calor me complicaría la salida y acabaría pidiendo la hora cuando estaba muy cerca de mi destino.
Me resulta relajante transitar por ese camino.En distancia son unos 85 km y lo vengo recorriendo desde hace más de veinte años. Ya lo han domesticado un poco, aquella pista paralela al río Piloña es más ciclable y el cemento ha conquistado los caminos más empinados. Pero eso no importa he podido disfrutar de ardillas en el camino, peregrinos despistados en bicicleta, un exquisito bocadillo con vistas a los Picos de Europa y la conversación en el tren con un curioso cicloturista funcionario de prisiones. Además esas horas en solitario me han servido para disfrutar de mi mismo en mi compañía, y eso es algo que me da muy buen rollo.
No me parece lo más normal hacer ese tipo de excursiones cuando habían anunciado una hola de calor. creo que tienes que empezar a cuidarte "chavalín"
ResponderEliminar