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¡Como tiros!



Navegar por ese tipo de terreno fue toda una experiencia. La arena fina y seca que cubría el camino me hacia sentir sensaciones diferentes. No era difícil deslizarse, el desgaste era mayor. El rozamiento se notaría con el paso de los kilómetros. Mis amigos me llevaba a toda velocidad. Había momentos en los que la bicicleta se dejaba llevar como una tabla de esquí. Esas curvas llenas de arena tenían la culpa. Las bajadas había que negociarlas con cuidado y yo iba cuadrado. Tantos kilómetros de llano y con una cadencia elevada hacían que el sudor intenso recorriera mi rostro. Un primer intento de parada para hacer fotos me convenció de que no era buena idea. Mis amigos seguían a toda caña y me costaría encontrarlo si continuaba parándome a hacer fotos. Me limite a seguirles y a disfrutar del magnifico paseo que estábamos haciendo. La primera etapa del GR-22 acabaría con esa bonita sensación que da el pedalear en llano, por terreno completamente liso y durante muchas horas. Mi querida Arco iris de fresa se encontraba pletórica y preparada para lo que nos esperaba

Comentarios

  1. Bonitas fotos, pero solo se ven los culos de tus compañeros. Las pistas parecen preciosas. Mola

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  2. Teneis pinta de ciclistas del CHINCHINABO

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