Stairways to Heaven-Preview from The Bicinity on Vimeo.
Era uno de esos días lluviosos que habitualmente disfrutabamos en nuestra ciudad. Tenia que moverme con rapidez por mi ciudad. Una cita ineludible me esperaba en escasos minutos. La fina lluvia inundaba nuestra atmósfera. Linda pulgosa se desenvuelve a las mil maravillas en estas situaciones, aunque no puedo decir lo mismo del que escribe. Bajar al centro desde mi colegio es divertido. Primero un carril bici por un precioso parque. Varias zetas que hay que negociar con cuidado. Luego un par de direcciones prohibidas en las que tengo que poner los cinco sentidos. Mas tarde una calle de dos carriles con mucho trafico y en la que los coches me suelen ignorar completamente. El tiempo de calma viene cuando bajo a toda velocidad por una calle abierta únicamente a autobuses, taxis y bicicletas. Y para acabar varias calles estrechas en las que siempre tocan las narices los conductores a los que ralentizo la marcha.
Pero ayer la lluvia y la escasa visibilidad de la tarde hacían que negociar curvas y tomar velocidad fuese bastante delicado. Las cubiertas de mi querida bicicleta tampoco tienen una adherencia adecuada. Si a todo esto añadimos la pintura de la señalización vertical húmeda y los peatones que siempre cruzan por donde más molesta, podemos llegar con facilidad a la conclusión de que tomamos los mismos riegos que en el peor de los descensos.
¿Te extraña. querido colega que no te haya visto en aquel semaforo?
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